El economista Vicente Valdiviezo manifestó a Ya Noticias que el proyecto de la remodelación de la Plaza de Armas es muy grave, porque ha habido un montón de irregularidades, que una de ellas es que el avance que ha tenido, en el cronograma del ciclo de proyectos, “Primeramente no es de necesidad, no ha estado en ningún instrumento de gestión aprobado por la municipalidad, como el PIA, que se aprueba desde al año anterior, con el presupuesto para el año siguiente, no estaba. En el PIN que es el que se modifica, en marzo, tampoco estuvo incluido.
En el presupuesto participativo provincial, tampoco estuvo comprometido. Ni en el presupuesto regional, ni en las audiencias, ni en ningún instrumento de gestión. Y no se justifica que un proyecto que no estaba mapeado, y sobre todo que es la Plaza de Armas que está en buenas condiciones, lo puedan incluir como un proyecto no previsto, que es una obra que no la tenías presupuestada, pero por un tema de necesidad, lo tienes que ejecutar sí o sí este año.
¿Acaso la Plaza de Armas está dañada?, ¿O está en mal estado por algún fenómeno natural?. No hay ninguna justificación, y si nos vamos a la Ficha Técnica del formato 5, indican que su valor actual es cero, que indica que no hay espacio público, o que está totalmente deteriorada. Y cuando dicen que el aporte para el cierre de brechas es 2 970 metros cuadrados, y está como cero, es decir no tiene ningún valor.
Por otro lado, como proyecto no previsto, el presupuesto se va a quitar de otro lado que sí estaba priorizado. Otra cosa, en el orden de prelación, cuando tú justificas una obra, primero son las obras que están paralizadas, para poderlas cerrar; luego están las obras en ejecución, que se tienen que terminar, después son los proyectos que se encuentran en expediente técnico, luego los que se encuentran a nivel de perfil y los que se encuentran a nivel de idea. Ese es el orden.
Este proyecto no estaba en ninguna parte en el orden de prelación, en ninguna necesidad; con esto se justifica que obedece a un interés que no es técnico, está fuera de toda norma. En el lenguaje común es que: A mí me da la gana de hacerlo, yo soy el alcalde y los demás no tienen nada que opinar”, señaló.


































