Ya no se trata de un simple problema operativo ni de un trabajo de champería, estamos frente a una grave vulneración de un derecho consagrado en la Constitución.
Dejar sin agua potable a una ciudad entera, durante la Navidad, no es solo incapacidad, es negligencia institucional y una falta de respeto intolerable a la población y al ser humano.
La Constitución Política del Perú, reconoce el derecho de todas las personas, al acceso progresivo y universal del agua potable y priorizando el consumo humano a cualquier otro uso.
OTASS llegó a Huaral bajo el llamado Régimen de Apoyo Transitorio (RAT), con un plazo máximo de tres años y la misión de rescatar financieramente la EPS, garantizando agua potable las 24 horas del día.
Ya cumplieron 8 años y Huaral no tiene agua 24 horas del día, es más, hay muchos sectores que solo la disponen por algunas pocas horas, sin que nadie dé una explicación coherente.
Lo peor es que nadie ha informado si han sido capaces del saneamiento económico de EMAPA, pero todos somos testigos de su servicio precario y su abuso en la cobranza.
La falta de agua en Navidad no solo es indignante, es inhumano. Desde días antes, miles de ciudadanos ya no contaban con el servicio para poder asearse, atender a los niños, adultos mayores o personas enfermas, mientras los recibos llegaron con montos de escándalo.
Los medidores, que han sido prestamente cambiados, miden aire; hay cortes constantes y cobros desproporcionados, que sin duda alguna nos llevan a una conclusión de OTASS: ineficiencia, mal servicio, facturación abusiva y funcionarios blindados.
El gerente general del OTASS – EMAPA HUARAL, afirmó en una sesión de concejo, hace unos pocos días atrás, que Huaral cuenta con 21 horas de agua al día, por lo que la indignación colectiva pregunta: ¿Qué está pasando con el agua en Huaral?.
Realmente ¿La están vendiendo a empresas como dicen algunos?. Pues no se trata de un botín administrativo, no es un privilegio, es un derecho humano, y si el OTASS no lo garantiza, simplemente debe retirarse. ¡Ya basta de excusas y discursos técnicos!.
¿Y las autoridades?. El alcalde, los funcionarios y los regidores ¿Qué dicen o qué han investigado al respecto?. Hasta hoy solo guardan silencio, mientras persiste la ineficiencia. El asunto requiere de acciones inmediatas: mesas de trabajo y control ciudadano.
El malestar es generalizado y legítimo, ya basta de mentiras y engaños.
Por: Eloy Ángeles

































